Por: Redacción
NUEVO PARANGARICUTIRO, MICH.- Las horas más tristes y largas viven en estos momentos los habitantes de San Juan Nuevo, que esperan los cuerpos de seis de sus familiares, amigos y vecinos, quienes fallecieron en un fatal accidente en la Autopista Siglo XXI.
Durante la madrugada de este sábado, Santiago Pedro C., David P., Arturo P., Francisco Javier C., Fernando Gabriel E. y Félix F., salieron de sus casas para dirigirse al corte de aguacate, en compañía de otros de sus compañeros, por lo que abordaron una camioneta, de color rojo, tipo pick-up.
Los jornaleros enfilaron por la carretera a Uruapan, para después tomar la Autopista Siglo XXI, con dirección a Pátzcuaro y de ahí dirigirse Ario de Rosales, donde la huerta de aguacate se encuentra y ahí desarrollarían su trabajo.
Sin embargo, unos 15 kilómetros de trayecto, fueron embestidos por un tráiler con exceso de dimensiones que circulaba en dirección contraria, la camioneta quedó totalmente destrozada, tras el impacto seis de los cortadores murieron y otros quedaron heridos.
Durante esta noche, familiares, amigos y vecinos de San Juan Nuevo, se reunieron en la entrada principal al pueblo para recibirlos y así poder velar sus restos humanos.
Los cortadores de aguacate quienes son el segundo eslabón en la cadena de la producción y exportación del aguacate, en su mayoría no reciben prestaciones y tienen que sortear las dificultades ellos solos.
Lamentablemente los accidentes viales donde se ven involucradas las cuadrillas de cortadores de aguacate han ido en aumento, los factores siempre son los mismos, el exceso de velocidad, la falta de precaución y las pésimas condiciones en las que son trasladados a sus lugares de trabajo.
Hasta el momento ninguna autoridad ha podido consolidar alguna política pública que los beneficie y les de garantías para realizar sus trabajos, menos los grandes exportadores y productores de la fruta, que se llenan los bolsillos con dinero que está manchado con la indiferencia, la sangre, el sudor de estos hombres.
Además de los constantes peligros que corren el traslado a las huertas, se debe sumar el riesgo de sufrir alguna caída de los árboles que en ocasiones les llega a costar la vida, además de que pueden morir electrocutados.
