Por: Charbel Lucio
La dirigencia nacional lo confirmó de nuevo y Carolina Rangel Gracida sostuvo que “ninguna de las 17 coordinaciones será modificada”.
Es una señal de cierre institucional, pero no necesariamente de cierre político.
La ratificación ocurrió durante una reunión de organización con liderazgos del partido, incluidas Fabiola Alanís, Celeste Ascencio y Gladyz Butanda, quienes también participaron en el proceso interno.
El pronunciamiento se suma al de Ariadna Montiel, quien el martes dio por “concluida la etapa de encuestas”; con ambas declaraciones, la dirigencia busca dejar atrás la competencia interna y concentrarse en la organización territorial.
Sin embargo, la insistencia de Raúl Morón Orozco en pedir “una nueva medición” muestra que el desacuerdo, por su parte, sigue vigente.
Su ratificación como coordinador de afiliación del Partido del Trabajo le da un espacio de acción política, pero no resuelve la controversia por el resultado morenista.
El contraste es claro: mientras un sector comienza a trabajar dentro de la estructura encabezada por Torres Piña, Morón mantiene abierta su inconformidad.
No es una diferencia menor.
La dirigencia puede declarar concluida la etapa de encuestas, pero el reto que viene después es que los participantes acepten el resultado o, al menos, encuentren cauces para procesar el desacuerdo.
La confirmación de Torres Piña abre una etapa de organización, pero la persistencia de Morón demuestra que, para él, el debate continúa.
Mientras tanto, Morena apuesta por avanzar con la organización territorial y mantener intactas las 17 coordinaciones.




