Para la colombiana que había elegido el día y la hora para morir, es un día triste. Colombia dio marcha atrás a la primera eutonasia que se realizaría en una paciente con enfermedad no termonal.
Su muerte estaba pactada para el 10 de octubre a las 7 de la mañana, sin embargo, a menos de 24 horas, las autoridades le cancelaron el procedimiento programado para este domingo.
Marha Sepúlveda de 51 años, creyó que su vida acabaría este domingo, pero el Comité Científico Interdisciplinario para el derecho a morir con dignidad a través de eutanasia del Instituto Colombiano del Dolor (INCODOL) ha decidido que debe seguir viviendo.
De acuerdo con el comunicado de Incodol, la decisión de cancelación fue unánime y por ordenamiento del Ministerio de Salud y Protección Social, este comité ha revisado el trámite de solicitud y procedimiento eutanásico en caso de Martha.
Además, explica el mismo informe que basados en el estado de salud y evolución de la paciente, Incodol, determinó que: “No se cumple con el criterio de terminalidad”, razón por la cuál se dio marcha atrás.
La vida de Martha Sepúlveda se convirtió en un infierno tras ser diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica. Había elegido dejar de luchar y morir con dignidad.
Desde 2018 padece de una condición que le provoca dolores indescriptibles y le ha quitado la posibilidad de caminar y desplazarse. Es por esto que recurrió a la justicia de su país para detener el sufrimiento y poder morir dignamente.
Su muerte la había celebrado viviendo cada día como el último y dijo que moriría feliz. Muerte digna que el estado colombiano no permitió.
Este domingo, a las siete de la mañana, será un día triste en casa de Martha.
Aunque, se considera una católica, apostólica y romana. Pensó que el estado le había otorgado la autorización de morir con dignidad como muestra de una voluntad divina. “Dios no me quiere ver sufrir”, dijo sonriente en la entrevista por la cual su caso se hizo público.
Hoy, es el mismo estado que le niega la eutanasia y horas antes del procedimiento determina que Martha deberá seguir viviendo.



